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Camilo José Cela, Premio Nobel y Planeta, entre otros, y autor a fecha de hoy del presunto plagio La cruz de san Andrés, a juicio (Ego I)

Leo en El País que a Camilo José Cela, más concretamente a su editor, lo van a llevar a juicio, definitivamente, por plagio o por facilitar el plagio. Hablo de la novela La cruz de San Andrés con la que el escritor ganó el premio planeta de 1994, que sería en todo o parte copia, o presunto plagio, de otra que habría sido presentada al mismo premio ese mismo año, de la que sería autora una tal Formoso.

Y a mí me parece raro.

En el artículo de El País leo con divertimento: “La juez ya consideró en abril de 2009 que existían indicios de delitos contra Lara en base a dos argumentos: que Formoso presentó su obra el 2 de mayo y Cela el 30 de junio, el último día de plazo, y el contenido del informe pericial elaborado por Luis Izquierdo, catedrático de Literatura española de la Universidad de Barcelona, en el que se concluye que la obra de Cela es “un supuesto de transformación, al menos parcial, de la obra original”.”

Pues bien, el argumento 1),“que Formoso presentó su obra el 2 de mayo etcétera”, es, cuando menos, peregrino.

Si Formoso era una autora anónima para la editorial, es decir, si no había presentado su original con anterioridad fuera de concurso, o al premio en años anteriores, dudo mucho que nadie en Planeta tuviera el menor conocimiento de la novela presuntamente copiada hasta después del 30 de junio, ya que, al menos durante los años que yo fui lector del superdotado premio, los ejemplares que se recibían los guardaba Rosa, la secretaria del editor junior de turno -yo traté con tres-, en un armario que en la antigua sede del grupo tenía a su espalda, muy detrás de aquel alto mostrador, verdadero fortín, y en la nueva a su derecha, y no empezaba a repartirlos, según su criterio, entre los lectores colaboradores hasta que no había concluido el plazo de recepción, pudiéndose alargar este proceso, el de lectura, hasta pocas semanas antes del fallo.

¿Que Cela presentara la novela fuera de plazo?, puede.

¿Que se tuviera noticia de la novela de Formoso con anterioridad?, puede. (Cosa que podría aclarar la interesada.)

¿Que podría saberse en qué fecha fue leída la novela de Formoso, dilucidando así cuándo se tuvo por vez primera conocimiento de su obra, y conocer, de paso, la opinión del lector en relación a la misma? Sí, naturalmente, si es que se archivaban los informes, razón por la que siempre pensé que se leían todas las obras presentadas, la de generar informes, por si después alguien venía a pedir explicaciones.

¿Que alguien leyó la obra con suficiente tiempo y le pareció una obra maestra y corrió a entregársela a Cela? Esto no me cabe en la cabeza. (Maestras o no -maestras muy pocas, buenas apenas un 5% de las recibidas; hablo según mi experiencia de cientos y cientos de novelas informadas-, maestras o no, con su informe volvían al armario.)

En cuanto al segundo argumento, ¿qué recórcholis es “un supuesto de transformación, al menos parcial, de la obra original” y qué quiere dar a entender con eso el perito? ¿No está la historia de la literatura llena de transformaciones parciales y totales de obras anteriores? ¿No consiste en eso la historia de la literatura? ¿Por qué no dice copia descarada y punto?

En cualquier caso, insisto, no me imagino a Camilo José Cela copiando a nadie, o no al menos a la edad que tenía y con los medios de los que disponía.

Yo la escena más bien la concibo así:

-Don Camilo… -Habla el secretario o secretaria del escritor.

-¡Qué coño quieres ahora! ¿No ves que estoy durmiendo? -Son casi las siete de la tarde, pero al escritor le gusta alargar sus siestas.

-Sólo venía a decirle que la novela ya está terminada.

-¿Qué novela?

-La novela con la que va a ganar el premio Planeta.

-¿Pero ese premio no lo he ganado ya?

-No, ése le falta. Y lo va a ganar este año.

-Ah, bien.

Con esto no quiero dar a entender que la novela se la escribiera un negro, ni mucho menos. Con “Sólo venía a decirle que la novela ya está terminada” el secretario o secretaria muy bien podría estar diciendo o haber querido decir que ya había sido revisada por un corrector de estilo, o ni siquiera eso, simplemente que ya había sido encuadernada.

¿Pero y si en realidad se la hubiera escrito un negro? Esto es sólo una hipótesis, pero aceptémosla durante un momento.

Supongamos que efectivamente la novela La cruz de san Andrés fuera encargada por la editorial a un negro según directrices argumentales del propio Camilo José Cela, o, si se prefiere y dicho de otro modo, que CJC hubiera entregado, llevado por las prisas o cualquier otra razón, a la editorial un churro de novela y que el editor de turno le hubiera encargado al colaborador de turno que la arreglara un poco y que la hiciera llegar a tantas páginas.

Supongamos también que el negro colaborador estaba leyendo en esas fechas novelas enviadas al premio -es muy cierto que los colaboradores hacíamos de todo- y que en un momento dado se agobia porque empieza a estar fuera de plazo con el encargo del arreglo.

Y, qué casualidad, acaba de leer ese truño presentado al premio que tiene pasajes que, mejorados, podrían encajar en la novela de nuestro nobel. Su conciencia de negro honrado no se lo permite, pero el agobio no le deja vivir. Total, quién se va a enterar, la novela de Formoso no se publicará nunca (el lector considera que es muy mala), de modo que es imposible que nadie llegue a reconocer en ella inspiración o coincidencia alguna.

Claro que el negro lector no llegó a considerar que la propia Formoso sí leería a su admirado CJC, siendo de este modo que se descubriría el pastel.

El asunto podría haber sucedido perfectamente así, al menos durante el momento en que aceptamos la hipótesis que nos sirve de premisa para llegar a nuestra conclusión. ¿No le ocurrió algo parecido a esa madre de familia que aparece siempre en la portada de una misma revista, que ya son ganas?

Y alargando ese momento en el que tomamos por buena la hipótesis, ¿qué sería más deshonroso para CJC? ¿Y qué menos doloso para sus lectores? ¿Aceptar que un negro indisciplinado se había pasado de listo, es decir, admitir que se dejaba escribir o afrontar el bochorno de la acusación de plagio? De lo segundo todavía puede salir con bien si el juez falla en contra de los demandantes.

Escrito por Juan Negro. Publicado el 21 de octubre de 2010 en Libros. Etiquetas , , . 6 comentarios. Síguelos en RSS.

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6 comentarios
  1. El Pobrecito Hablador del Siglo XXI ha publicado el siguiente comentario:

    Juan, me he divertido mucho leyendo esta entrada. Está interesante de verdad lo que planteas. Este es el primer comentario que te pongo. Acabo de cazarte en el blog de Reig. No te he escrito el comentario en la última que has escrito porque es muy larga y no la he leído.
    Por cierto, investigador privado, el diseño de tu blog me parece buenísimo. De lo mejorcito que se ve por ahí

    Me vas a tener por aquí a menudo. ¡LO siento! Paciencia…

    ¡Salud!

    • Juan Negro ha publicado el siguiente comentario:

      Muchas gracías. Yo también he estado leyendo tu blog y viniendo de alguien que escribe como tú lo considero doble elogio. He puesto un enlace en mi muro de facebook a tu página.

      Gracías también por lo que dices del diseño, pues es cosa mía.
      Un saludo, y hasta pronto.

  2. celeste ha publicado el siguiente comentario:

    Quisiera introducir una duda ante tu argumentación, que me parece bastante interesante. Puede haber sucedido sencillamente una coincidencia más que un plagio? Es decir, es posible escribir dos historias parecidas por dos personas distintas? Es tan extraño el argumento que sea descabellado pensar en la coincidencia? Si puedes me repondes, Negro.

    • Juan Negro ha publicado el siguiente comentario:

      ¿Te has fijado en que tanto tu nombre como mi apellido son dos colores? Eso es una coincidencia. Por otra parte, algo muy natural, pues hay muchos nombres y apellidos que son nombres de colores. Es plausible. Que dos textos coincidan en todo o en parte, no en su argumento ni en las ideas en ellos expresadas, sino en su literalidad, es posible, pero muy poco probable.

      De todos modos debo aclarar que yo no he leído ni la novela de Cela ni la de de Formoso, por lo que no puedo decir si hay plagio o no (por otra parte es algo que no me interesa), simplemente planteo una hipótesis en forma de condicional, a saber, si hay plagio, entonces apuesto a que es cosa de un negro. (Un negro, dicho sea entre paréntesis, que no soy yo.)

  3. celeste ha publicado el siguiente comentario:

    Desconozco el argumento de la novela de Cela. Pero en tu entrada “el destino” hablas de una novela con un argumento que es estandar, que a cualquiera se le puede ocurrir i que dificilmente va a tener salidas extravagantes. así, resultará relativamente probable que se esxcriban dos novelas similares, sin plagio alguno. No solo los negros escriben en negro. Mi apellido es Blanco y también escribo en negro.

    • Juan Negro ha publicado el siguiente comentario:

      Que dos novelas tengan el mismo argumento no significa que una sea copia de la otra. El concepto de plagio es otro. Plagio es “copiar y pegar”, todo lo más modificando un poco aquí un poco allá. Plagio es aprovecharse del esfuerzo, del trabajo y del talento de otro en beneficio propio. Plagio es robar.

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