Una amiga de Facebook, Felisa Moreno, me avisa en un comentario que me ha dejado en el post de abajo que la novela ganadora del premio Nadal 2010 es mala y me invita a leerla. (Se entiendo la invitación habida cuenta las dos últimas reseñas que he posteado en este blog.)
La curiosidad ha hecho que googleara “Nadal 2010” y me ha salido una entrada del cultural, que lleva fecha del 6 de enero de este año, y que bla bla bla habla de la escritora Clara Sanchez y de su novela (supuestamente mala, yo no la he leído y no me atrevo a calificarla de tal) Lo que esconde tu nombre. Pero la razón por la que estoy escribiendo esto no es la novela sino un párrafo de la entrada citada que copio a continuación:
Sanchéz no compartirá su alegría de estos días con un finalista, porque esta categoría ha sido suprimida este año por la editorial Destino, organizadora del premio. Emili Rosales, su director editorial, argumenta que esta decisión tiene como finalidad “focalizar todo el empuje y el prestigio del Nadal en un solo título”. Además, advierte que esta ausencia “queda cubierta por la reciente creación del Premio Francisco Casavella”, cuyo “objetivo prioritario es descubrir nuevas voces de nuestra narrativa”.
Y que me ha suscitado una pregunta y una reflexión.
La pregunta
¿No puede asumir el Grupo Planeta la promoción del finalista? ¿No cubren sus ventas los gastos en ese concepto?
La reflexión
¿Dónde queda la mística del finalista?
Hay un mito que dice que la novela finalista siempre es mejor que la ganadora. Imposible saber si eso es siempre así, pero hay muchos lectores que lo creen y ahora se quedarán sin poder alimentar su fe.
Yo al menos conozco dos casos en que novelas finalistas han sido mejores.
En el año 1980 el premio Planeta lo ganó un tal Antonio Larreta con una novela llamada Volaverunt y quedó finalista Don Juan Benet con El aire de un crimen. En ese año yo debía tener entre 12 y 15 de edad y ya había oído decir que el finalista era siempre mejor. Curiosamente cayó en mis manos un volumen doble con las dos obras y me leí la novela de Benet. Gran acierto. No me cabe la menor duda de que fue la mejor elección y Don Juan Benet se convirtió desde ese día en uno de los autores que considero grandes, al que quise parecerme durante mucho tiempo.
Durante unos cuantos años fui lector del premio Nadal. Solía leerme en poco menos de un mes unas tres cajas de manuscritos, esto es, unas 75 novelas (pues conseguían meter 25 en cada caja). De esas novelas solía haber 4 ó 5 que eran buenas y una o dos que consideraba geniales. De éstas últimas no ganó el premio nunca ninguna. Y sólo en una ocasión una quedó finalista. Fue la de Lola Beccaria, La luna en Gorge, en el año 2001. Estoy seguro de que la novela finalista del premio Nadal de ese año fue mejor que la ganadora. Pero al parecer esta circunstancia no se habrá de repetir.
Por cierto, ¿quién ha oido hablar del premio Francisco Casavella?
Escrito por Juan Negro. Publicado el 17 de diciembre de 2010 en Libros. Etiquetas Clara Sánchez, Premios. 6 comentarios. Síguelos en RSS.
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6 comentarios
Yo, Juan Negro, yo he oído hablar del premio Fco. Casavella. Este es el primer año que se ha convocado. Y me parece una muy buena iniciativa. (Todo lo que lleve el nombre de Casavella me parece buena inciativa, excepto aquello que deshonore su memoria) Ocurre que ha tenido poca repercusión mediática. Resultó premiado Pablo Sánchez, por su novela “El Alquiler del Mundo”. El jurado la ha destacado como «una novela audaz sobre la fascinación y las trampas del capitalismo, un tema apenas tratado por nuestros autores y que aquí brilla con inspiración, buenas ideas y un excelente sentido de la intriga».
Más allá de este flash informativo, estoy de acuerdo contigo en toda tu exposición, mi querido detective.
¡salud!
Hola de nuevo.
Me alegra verte por aquí. Acabo de leer tu ultimo post y te debo ahí un comentario. En cuanto al premio Casavella estoy de acuerdo en que sea una buena iniciativa (todo lo que sea promover a nuevos autores de talento me lo parece), pero, como digo, es una lástima que haya sido a costa del finalista de ese otro premio. ¿Has leído la novela ganadora?, del Casavella, digo
Un saludo
¡Hola!
He llegado de casualidad, al ver en un comentario del blog Papel en Blanco la dirección al tuyo.
La verdad es que me parece muy interesante todo lo que cuentas. Das qué pensar acerca de los premios y editoriales.
Me gustaría que te pasaras por mi humilde rincón. En realidad sólo publico pequeños cuentos y relatos, pero me encantaría saber tu opinión al respecto.
Muchísimas gracias.
Si le parece, seguiré pasándome por aquí.
Pues bienvenida y será un placer tenerte por aquí a menudo. Le echaré con sumo gusto un vistazo a tu humilde rincón.
Un saludo y hasta pronto
una amigo (gran escribidor) me decía que el único premio que garantizaba calidad era el nadal, y yo estaba de acuerdo en un cincuenta por ciento. del premio Francisco Casavella aún no se nada, pero todo lo lleve el nombre del GRANDIOSO Casavella deberá ser tomado en cuenta. aún no leí nada del premio Umbral, habrá que ver
Creo que un premio no hace ni buena ni mala a una novela. Las hay buenas y premiadas y viceversa y malas y premiadas y viceversa. Lástima que muchas veces se premie a los autores para promocionarlos o compensarles o premiarles y no a las novelas.
En fin. Gracias por dejar tu comentario, y un saludo.